Thursday, July 2, 2009

Mi novia ha muerto.

Mi novia ha muerto. La vi agonizar a mi lado. Mi medicina pareció empeorarla. Ahora ha muerto, aunque creo que ya había estado muerta.

De pronto, me hallo frente a su cadáver. No se, exactamente, cuánto tiempo lleva muerta, solo se que apenas ahora puedo ver su cadáver.

No se qué hacer con sus despojos. Se me hace fácil abandonarlos a la orilla de mi camino; pero siento que quiero velar su cuerpo un poco más. Después de todo, es un bello cadáver.

Podría tambien revivirla, si quisiera, pero sería incapaz. Revivir un muerto es quitarle un poco de la vida propia al alquimista, y no sé que tanto más de vida me queda.

Podría ligar sus manos con las mismas vendas que ella ató en mis ojos. Podría hacerla bailar para mi, cual un muñeco alegre, y yo, el titiritero.

Pero el títere solo alegra al expectador, no al teatrero.

Y el cadáver seguirá inerte. Solo yo fingiré estar vivo, para tolerar esta muerte que me apena, aunque ya no me aflije.

En todo caso, acepto resignado su muerte, pero no se si quiera deshacerme del recuerdo. Por ello es que digo: mi novia ha muerto, ¿que haré con su cadáver?

Friday, June 19, 2009

Déjenlo salir de la cruz.

Han tomado al humano perfecto y lo han sometido a la prisión de la religión y el dogma descabellado.

Nuestras instituciones cristianistas (léase iglesias cristinas) nos han convencido de ser portavoces del Cristo auténtico. Estas estructuras, que en verdad no hacen más que propender al perpetuamiento del status-quo, nos han prohibido conocer al Cristo histórico como hombre perfecto. Ellos quieren hacernos creer que este hombre ejemplar ha llegado a ser así por el hecho de ser unigénito producto de la divinidad. Esconden las virtudes Humanas del Cristo, y nos impiden conocer al verdadero Dios, que no se encuentra más allá de nuestro fuero interno.

¡Cristo fue Hombre! Y yo no soy menos hijo de dios que él.

Las religiones, todas; pero en especial las de orientación cristianizada, tratan a sus fieles como pupilos inertes. Nos creen semovientes y nos domestican mediante ritos añejos y textos prefabricados.

Estos textos merecen comentario especial. Se trata, en su mayoría, de narraciones hechas por extraños, que dicen haberlas oído de alguien que a su vez la oyó de su fuente original. Carecen de valor original. Por otro lado, estos escritos han sido revisados por adinerados regordetes, encargados de precautelar intereses monárquicos y la mansedumbre de la plebe. ¿Es dable considerar ciertos estos textos, dado su origen y los filtros por los que han pasado? No.

Son textos narrados por hombres, escritos por hombres, modificados y readaptados por hombres. ¡Y nos quieren hacer creer que es obra de Dios!

Saturday, May 30, 2009

Cuidado con el lobo

Rondaba nuestro cerco un viejo lobo melenudo, que a su tiempo quiso vestir de pastor. Más de una década mantuvo sus vestiduras, para luego ir en busca de ovejas más gordas.

Raros son, pues, estos rapaces melenudos, que viven de las ovejas, pero no se las comen. Les exprimen la voluntad y se benefician de sus devociones.
Pero ahora los clubes borreguistas se han derrumbado, cayeron bajo el peso de sus propias omisiones. ¿Y qué hace un lobo sin su manada que lo respalde? Pues los lobos jóvenes perecen, pero el viejo lobo melenudo, que sabe más por viejo que por lobo o por melenudo, rehúsa su evicción.

El viejo lobo melenudo tiene, en su melena, canas forjadas por el populismo y remojadas en medias-obras y canchitas de barrio. Este animal de presa, al ver su manada rota, formará otra manada, bajo su completo control y apegada estrictamente a sus órdenes y ambiciones.

Cuídense los lobeznos, y los borregos aspirantes, de rendirse ante el añejo. Huyan, las ovejas, de su aullido convincente.

Saturday, April 11, 2009

Haciendo nada. (carta a la vida)

Mientras vivo, trato nada más de dar un paso delante del otro. A veces voy lento, a veces me detengo. Casi siempre me detienen. No se quien. No se cómo.

Solo abro los ojos, y me doy cuenta que estoy parado en el medio de algo que no es nada. Me encuentro en un mundo que no es el mío, perdido en mi propia escacez. Todo lo que hago (o creo que hago) parece no tener sentido.

En un camino no sin pocos derroteros, a mis 24 años, pareciera que al final me hallara. Luego de hacer de todo un poco, soy EX muchas cosas... he dejado de creer casi en todo, las cosas han perdido su valor. Las personas han perdido su valor. Los eventos han perdido su valor. He hecho mucho, y ahora me encuentro solo... haciendo nada.

El mundo parece organizarce a mi alrededor, confabulándose en contra de mis sueños. Ya casi he bajado los brazos... pero no lo haré, solo necesito respirar un poco. No quiero correr, no soy cobarde. No terminaré esta pelea vencido. No dejaré la batalla.

PERO SI ¡¡MALDITA SEA!! SOLO ME DEJARAS RESPIRAR UN SEGUNDO!!!

Que es lo que te he hecho? Acaso no he sido ya suficientemente "standard"? O es mi forma diferente de verte lo que te molesta?

Ah! Ya se... es porque soy megalómano. Pues vete dando cuenta que no... soy tan pequeño que, para escribirte una carta que nadie leerá, tengo que sentarme frente a un computador público, en un lugar que no quiero y no conozco, totalmente solo.... anulado .... lejos....

Desgraciadamente esres la única oportunidad que tengo. Golpéame pues carajo! Otra vez me he de levantar. Y otra vez también... y otra... y otra.

No es que sea el más duro de los duros. Es que soy terco, y no entiendo cuando se me ha vencido. Seguiré aquí, y cuando mis brazos ya no puedan levantarse a dar pelea, seguiré aquí también: aguantando. Haciendo nada, pero estando.

Friday, November 28, 2008

Que cuente la intención, por lo menos.

Vamos a partir de dos frases bastante sabias, de las cuales desconozco autoría. La primera reza: “cuando ya no haya nada que hacer, pues no hagas nada”; y la otra: “la intención es lo que cuenta”.

En el caso de la primera frase, queda claro que ante lo imposible, no cabe reclamo, y trabajar por conseguir tales inexistentes empresas, es inoficiosa tarea. Pero son esos imposibles los que necesitamos conocer, para poder reclamar, a nuestras autoridades, la realización de lo que si es efectivamente posible. Al mismo tiempo, es obligación de la autoridad, pues, precisamente, no ofertar imposibles. Al que oferta imposibles, fingiéndose realizador de las pasiones del pueblo, se le llama demagogo. El demagogo, finalmente, y luego de calificarse su participación en el poder público, es odiado por quienes se vieron halagados por sus discursos.

Pobre del hombre que, habiéndose hecho conocer y querer por sus vecinos durante una vida entera, termina presa de su propio exceso, iluminado solo por la crítica infausta de quienes antes le procuraron bondades.

Ahora bien, es posible esquivar la demagogia, cuando el que ofrece, lo hace desconociendo la imposibilidad de sus ofrecimientos. Es decir, puede ser que las ofertas, dadas de buena fe, se vean irrealizables en la práctica por motivos anteriormente desconocidos. En este solo caso, el ofertante voluntarioso, en lugar de demagogo, puede ser calificado como inocente, soñador, o como un simple desconocedor de la realidad. En todo caso, no saber, no es pecado, pero engañar si lo es.

Si se ofrece sin saber lo que se ofrece, se gesta un doble engaño: para uno mismo, y para los demás.

Pero ofrecido con buena voluntad, cabe reconocer en lo imposible, aunque no la obra, si la intención. Desde luego, la intención es la que cuenta. Esta intención, en asuntos públicos, se refleja en la existencia de proyectos de ejecucción, o borradores de reformas, o estudios de factibilidad. La intencionalidad de la autoridad no puede enclaustrarse en su solo y anónimo pensamiento: debe hacerse física, demostrable, al menos, semi-real. La intención de construir se representa en los planos, no en la simple oferta de construir. Si en los planos y estudios se demuestra que tal construcción no es factible, entonces, se aplaude la intención; pero, si no existen tales planos, se condena la demagogia.

Debemos en este punto preguntarnos: ¿nuestros líderes y autoridades, merecen aplauso o condena?, ¿son demagogos o solo están desorientados?, ¿donde están los proyectos, estudios, convenios, y/o borradores?, ¿y la intención, donde quedó?, al final, la intención... ¿cuenta?.